martes, 17 de febrero de 2009

Chofer, chofer, chofer

Mi mala suerte con el colectivo urbano no es sorpresa para aquellos que me conocen... para los que no, ya veran de que les hablo...

Venia yo alegremente ésta tarde, después de un dia de examenes, cansada, pero feliz de haber cerrado esa etapa, y al momento de acercarse mi parada, me dirijo a la puerta trasera y toco timbre, obediente de todo mandato de uso cultural del transporte popular... en los trasfondos del vehiculo me encuentro con una señora, tipica viejecita adorable y un enoooorme muchachio pinta de gimnasio.
Tocado el timbre, (es decir, establecido el contrato por el cual la proxima parada el chofer debe detenerse para permitirme descender) el colectivo se detiene bruscamente -por lo menos tenia frenos!!- mucho antes de su parada, por estar un auto particular estacionado en doble fila justo en la calle mas angosta del recorrido - casualmente donde yo vivo-. ninguno de los que esperabamos se asombra y el colectivero abre la puerta... ninguno desciende, ya que la parada no era alli y en caso de que arrancara bruscamente, como la delicadeza no es la marca registrada de los colectiveros,seguro perdiamos una parte...
Cuando reanuda el trayecto, luego de sortear cobrandose un espejito, se acerca la parada, toco timbre... la parada a 5 mts, a 4 mts, a 3 mts, a 2 mts, a 1 mt, se pasó la parada!!! timbre... el grandote muchacho le grita que se pasó... y el cínico degenerado chofer SE NOS RIE EN LA CARA!!! la viejecita rechina los dientes, pero el obviamente ni toca el freno, ante lo cual me uno al coro. La sonrisa se convirtio en mueca cuando la rubinelli se prendió al timbre hasta que consiguió frenarlo al colectivero, no sin antes mandarle algunos recuerdos a su mami... no se quien es esta rubiecita, pero no la saco más!!!

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